jueves, 11 de octubre de 2007

el Moncayo

Venerado como montaña sagrada desde tiempo inmemorial, para los celtíberos (los celtas de Iberia, de la península ibérica) que llegaron a la zona sobre el 700 adC fue también una montaña sagrada.
En la antigüedad muchas de las batallas que se libraban eran para defender bosques y montañas de su profanación por un enemigo que no creía en los mismos dioses. En el año 179 adC se libró una gran batalla al pie del Moncayo entre una confederación de tribus celtíberas y Roma, de la que salió vencedora esta última.

Posteriormente los romanos levantarían un templo en la cumbre dedicado al dios Júpiter, sin duda en una manera de sustituir el antiguo culto celta.
Con la conversión del Imperio Romano al cristianismo, el culto fue sustituido por el de la Virgen del Pilar. Sin embargo numerosas leyendas de brujería y duendes han sobrevivido hasta nuestros días.